Cáncer de pulmón: detectarlo puede marcar la diferencia

Ilustración de sistema pulmonar

Aunque el tabaquismo es su principal factor de riesgo, el cáncer de pulmón no afecta únicamente a quienes fuman. Reconocer sus señales de alerta y consultar oportunamente puede favorecer un diagnóstico más temprano.

Según estimaciones de GLOBOCAN 2024, en Chile se registrarán alrededor de 4.368 nuevos casos de cáncer de pulmón, equivalentes al 7,3% de los nuevos casos de cáncer. Además, con aproximadamente 3.965 fallecimientos, fue el cáncer que más muertes provocó en el país.

¿Qué es el cáncer de pulmón?

El cáncer de pulmón se produce cuando determinadas células del tejido pulmonar comienzan a crecer de manera descontrolada y pueden formar un tumor.

No todos los cánceres de pulmón son iguales. Existen distintos tipos y características que determinan cómo evoluciona la enfermedad y qué tratamiento puede ser más adecuado para cada persona.

Entre los principales tipos se encuentran el cáncer de pulmón de células no pequeñas, que representa la mayoría de los casos, y el cáncer de pulmón de células pequeñas, que suele presentar un comportamiento más agresivo.

¿Cómo se sabe en qué etapa está el cáncer?

Una vez confirmado el diagnóstico, viene otra pregunta fundamental:

¿Qué tan avanzado está?

Para responderla se realiza un proceso llamado estadificación.

La etapa indica, principalmente, qué tan grande es el tumor, si se ha extendido a estructuras cercanas y si ha llegado a otras partes del organismo.

En términos generales, el cáncer de pulmón de células no pequeñas se clasifica desde etapa I hasta etapa IV.

Etapa I

El cáncer está localizado en el pulmón y no se ha extendido a los ganglios linfáticos cercanos ni a otras partes del cuerpo.

Etapa II

El tumor puede ser más grande o existir compromiso de determinados ganglios linfáticos cercanos, pero continúa limitado a la zona del pulmón y sus estructuras próximas.

Etapa III

Existe una mayor extensión local o compromiso de ganglios linfáticos del tórax.

Es una etapa más avanzada y su tratamiento dependerá de las características y extensión específica de la enfermedad.

Etapa IV

El cáncer se ha diseminado fuera del pulmón hacia otras partes del organismo. A este proceso se le denomina metástasis.

¿El cigarro es el único responsable?

El tabaquismo está relacionado con una gran proporción de los casos de cáncer de pulmón. El riesgo aumenta de acuerdo con factores como la cantidad de cigarrillos consumidos y los años durante los cuales una persona ha fumado.

Pero existe un punto importante que muchas veces se pierde en la conversación: no fumar no significa riesgo cero.

La exposición al humo de tabaco de otras personas, algunos contaminantes ambientales y determinadas exposiciones laborales también pueden aumentar el riesgo.

¿Cuáles son las señales de alerta?

Uno de los desafíos del cáncer de pulmón es que sus primeros síntomas pueden parecerse a los de otras enfermedades respiratorias.

Entre las manifestaciones que pueden aparecer se encuentran:

  • Tos persistente o que cambia de características.
  • Falta de aire o dificultad para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Tos con sangre.
  • Infecciones respiratorias que se repiten.
  • Cansancio persistente.
  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso sin una causa aparente.

Pero atención: tener uno de estos síntomas no significa automáticamente tener cáncer de pulmón.

¿Se puede detectar antes de tener síntomas?

Sí, en determinadas personas, pero no significa que todas las personas deban realizarse un scanner de manera preventiva.

En personas con un riesgo elevado de desarrollar cáncer de pulmón, existen programas de detección precoz que utilizan tomografía computarizada de baja dosis. Las recomendaciones internacionales establecen criterios específicos relacionados principalmente con la edad y los antecedentes de tabaquismo.

Por eso, la decisión de realizar un examen de este tipo debe considerar los antecedentes y factores de riesgo de cada persona y ser evaluada por un profesional de salud.

No se trata de hacerse exámenes por miedo.

Se trata de saber cuándo un examen puede estar indicado.

Persona con sus manos en el pecho

¿Qué exámenes permiten detectar el cáncer de pulmón?

Los exámenes de laboratorio se solicitan en distintos contextos clínicos y preventivos.

TAC de Tórax

Detectar un cáncer de pulmón no depende de un único examen. El proceso comienza generalmente cuando existen síntomas, factores de riesgo o algún hallazgo que hace necesario estudiar los pulmones.

Tomografía computarizada (TAC) de tórax

La tomografía computarizada, también conocida como scanner o TAC, permite obtener imágenes mucho más detalladas de los pulmones que una radiografía convencional.

Puede ayudar a identificar nódulos, masas u otras alteraciones que requieran una evaluación más profunda.

Radiografía de tórax

La radiografía puede formar parte de la evaluación inicial de una persona con síntomas respiratorios, pero no es la herramienta recomendada para realizar tamizaje de cáncer de pulmón.

Una radiografía puede mostrar algunas alteraciones, pero tiene una capacidad menor que la tomografía para detectar lesiones pequeñas.

Biopsia: el examen que permite confirmar

Acá hay una diferencia fundamental.

Los estudios de imagen pueden levantar la sospecha, pero para confirmar que una lesión corresponde a un cáncer generalmente es necesario obtener una muestra de tejido o células.

Esto se realiza mediante una biopsia, cuyo tipo dependerá de dónde se encuentre la lesión y de las características de cada paciente.

La muestra es analizada por especialistas en anatomía patológica, quienes pueden determinar si existen células cancerosas y qué tipo de cáncer está presente.

Además, en determinados casos se realizan análisis moleculares del tumor que pueden aportar información relevante para definir el tratamiento.

¿Cómo se trata el cáncer de pulmón?

Recibir un diagnóstico de cáncer de pulmón no significa que exista un único tratamiento. Cada caso es diferente y las alternativas dependen del tipo de cáncer, la etapa en que se encuentra, las características del tumor y el estado general de salud de la persona.

El equipo médico puede combinar diferentes tratamientos para controlar la enfermedad, eliminar el tumor cuando es posible, reducir su tamaño o aliviar sus síntomas.

Cirugía

Cuando el cáncer está localizado y las características del paciente lo permiten, la cirugía puede ser una de las principales alternativas de tratamiento.

El objetivo es retirar el tumor y, dependiendo del caso, parte del tejido pulmonar afectado o incluso una sección mayor del pulmón.

No todos los pacientes son candidatos a cirugía. La decisión depende principalmente de la ubicación y extensión del tumor, además de la función pulmonar y el estado general de salud.

Radioterapia

La radioterapia utiliza radiación de alta energía para destruir células cancerosas o impedir que continúen creciendo.

Puede utilizarse como tratamiento principal en determinados casos, después de una cirugía o junto con otros tratamientos.

También puede utilizarse para controlar síntomas o lesiones cuando la enfermedad se encuentra más avanzada.

Quimioterapia

La quimioterapia utiliza medicamentos que circulan por el organismo para destruir o controlar las células cancerosas.

Puede indicarse antes o después de una cirugía, junto con radioterapia o como parte del tratamiento de enfermedades más avanzadas.

Aunque suele asociarse inmediatamente con el cáncer, no todos los pacientes reciben quimioterapia. Su indicación depende de las características específicas de cada enfermedad.

Terapia dirigidas

En algunos cánceres de pulmón se encuentran alteraciones genéticas específicas que pueden ser utilizadas para seleccionar determinados medicamentos.

Por eso, después del diagnóstico pueden realizarse estudios moleculares del tumor.

Cuando se identifica una alteración susceptible de tratamiento, una terapia dirigida puede actuar sobre una característica específica de las células cancerosas.

Esto es parte de una medicina cada vez más personalizada: no todos los tumores son iguales, incluso cuando se encuentran en el mismo órgano.

Cáncer pulmonar y GES en Chile: ¿qué cobertura existe?

En Chile, el cáncer de pulmón en personas de 15 años y más está incluido como Problema de Salud N.º 81 del GES. La garantía contempla prestaciones para diagnóstico, etapificación, tratamiento y seguimiento.

Pueden acceder personas afiliadas a Fonasa o Isapres que cumplan los criterios establecidos y se atiendan en la red de prestadores correspondiente a su seguro.

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