
Durante el verano, la exposición al sol aumenta considerablemente, lo que eleva el riesgo de desarrollar cáncer de piel, una de las enfermedades oncológicas más frecuentes en Chile. La radiación ultravioleta (UV) es el principal factor de riesgo y su efecto es acumulativo, por lo que el daño puede manifestarse años después.
Detectar a tiempo los cambios en la piel y adoptar medidas de prevención adecuadas puede marcar una gran diferencia en el pronóstico y tratamiento de esta enfermedad.
El cáncer de piel se produce cuando las células de la piel crecen de forma anormal y descontrolada, generalmente como consecuencia del daño causado por la radiación ultravioleta proveniente del sol.
Durante los meses de verano se incrementa la exposición directa al sol, muchas veces sin la protección adecuada, lo que aumenta el daño celular en la piel.
Reconocer cambios en la piel es clave para una detección temprana.

Detectar el cáncer de piel en etapas iniciales permite tratamientos menos invasivos y mejores resultados clínicos.
La prevención es la principal herramienta para reducir el riesgo.
Es recomendable consultar a un dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso en la piel o como parte de un control preventivo, especialmente en personas con factores de riesgo.
El cáncer de piel es altamente prevenible y tratable si se detecta a tiempo. Adoptar hábitos de cuidado solar y realizar controles preventivos permite disfrutar del verano cuidando tu salud.
Recibe orientación especializada para el cuidado de tu piel.
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